Empezando esta aventura
EMPEZANDO ESTA AVENTURA
Espero que este espacio llegue a ser un lugar de encuentro interactivo; ese libro de visitas; el diario de bitácora en el que también vosotros reflejéis libremente vuestras impresiones y emociones, y así nos enriquezcamos todos.
¡Ojalá que os guste! Irene
viernes, 11 de mayo de 2012
¡¡¡Recogida de Príncipes organizada!!!
¡Hola! Sois la caña chicas.
Ya está todo organizado. Salvo el miércoles, que seguramente pueda ir yo, los va a recoger su papá, de lo cual me alegro muchísimo.
Gracias Alberto y gracias mamis!
Un beso
Irene
P.D. Perdonad los que no tenéis que ver nada con esto
Desde el frente de batalla
Querido Ejército Aliado:
La Reina ha estado bastante ocupada últimamente con el Mando Mayor y por eso no ha podido comunicarse.
Me temo que este parte va a ser largo y aunque trataré de mantener mi sentido del humor habitual, os advierto que puede haber asuntos de Estado serios. Es un aviso a navegantes para los que prefiráis leerlo en otro momento.
Empiezo por el parte de guerra:
Como os contaba en el último informe, el General, para poder redefinir la estrategia me mandó a todos sus aviones de reconocimiento, paracaidistas y espías. Tenemos nuevas imágenes y resultados de laboratorio, un nuevo diagnóstico y una nueva estrategia.
El diagnóstico es que tengo un tumor en el pecho izquierdo que responde a una anatomía patológica de cáncer de mama sensible a los estrógenos, bastante resitente a la quimioterapia y agresivo. Este no había aparecido hasta ahora y cuando lo ha hecho ha sido de forma rápida. Adicionalmente tengo partes de la piel de la axila y la espalda afectadas. La situación no es desesperada porque no está extendido a otros órganos o glándulas del cuerpo, y porque en cambio me ha desaparecido de los ganglios axilares. Estas dos últimas informaciones son importantes y muy buenas. Estoy en uno de esos casos que los militares llaman atípicos, lo cual, hace esta guerra más difícil, porque todas las estrategias probadas hasta ahora en otras guerras, puede ser que funcionen, o que no.
La nueva estrategia por tanto sí es un poco desesperada y casi la única, ya que la operación en este momento sería posible pero demasiado "mutilante". Se ha probado muy pocas veces en cáncer de mama, aunque sí mucho en otro tipo de cánceres, como el de útero o colon. Consiste en combinación de radioterapia con quimioterapia. No quiero daros aquí muchos detalles, por no extenderme.
La quimioterapia es todas las mañanas de los jueves (hoy ha sido la primera) sesiones de muchas horas, unas cinco. Durante dos meses. Efectos secundarios: posibles vómitos y posible afectación de los riñones. Ambas cosas están hipercontroladas para poder suspender el tratamiento en caso necesario o para paliar malestares. Así que no me preocupan. Tengo que beber mucho eso sí. De hecho ahora mismo estoy estupenda. Me dio una bajada de azúcar durante la sesión, cosa que arreglamos rápido con seis huesitos, un donut de chocolate y un zumo de tetra brick. Comí como una campeona un gazpachito, un entrecotte y piña, merendé unos nísperos y cené un bocata de salchichas con un botellín. ¿Explicará eso los tres kilos entre ayer y hoy? Eso sí, con pocas ganas de cocinar y las alteraciones de sueño típicas que ya conocéis por el efecto de los antihistamínicos y corticoides: siestón por la tarde y luego con los ojos como platos a las tres de la mañana.
La radioterapia: entre 25 a 30 sesiones diarias de 10 minutos. Aún no saben si me la podrán dar, porque se tienen que asegurar absolutamente de que no van a tocar el corazón y los pulmones. Sí, entramos en la fase de las bombas atómicas. Efectos secundarios: cansancio y quemaduras cutáneas. No me voy a volver radiactiva, puedo estar con los niños. Posible problema: mala cicatrización en cirugías; porque habrá cirugía en otra fase posterior. Empezaré en torno al día 21 de mayo.
En vista de todo esto, he hecho recuento de fuerzas propias y ajenas.
Físicamente: como equilibradamente pero con lo que me pide el cuerpo en cada momento, no necesito hacer ninguna dieta especial, es más, sería contraproducente para mi estado mental, ya que no tengo la constancia para seguirlas y, hasta ahora, sí la suerte de mantener el peso y los análisis bien. Bebo muchos líquidos: agua y zumo sobre todo, pero el consumo responsable de cerveza y vino no están contraindicados en absoluto. Duermo muchísimo: por las mañanas hasta bastante tarde y luego siestecitas vespertinas. La piel: miles de cremas y nada de tomar el sol. Pelo: Creciendo, ya voy sin peluca algunos días. Deporte: paso, no me sienta muy bien. Viajes: de momento no. Masajes tampoco. Y hasta aquí os voy a contar de cuidados y actividades físicas.
Espiritualmente: además de la moral que me aporta el Ejército Aliado, del que os hablaré más adelante, he incorporado a filas a María Domenech. Terapeuta, sanergista y un montón de cosas más. Hemos empezado por llevar a cabo unas sesiones de reiki que me hacen sentir muy bien. Obviamente, esto es un complemento a la estrategia del General, quien lo ha visto con muy buenos ojos pues es de la opinión de escuchar siempre al paciente y generar en él una actitud positiva y un estado de ánimo equilibrado. Tampoco me quiero extender con esto, pero de manera muy burda, el reiki es una técnica que consiste en una recolocación de las energías vitales y produce, entre otras cosas: aumento de defensas, liberación de malos rollos emocionales y preparación del cuerpo para un estado físico y mental de equilibrio y conciencia. No os extrañéis si a partir de ahora me percibís más metafísica de lo que ya es habitual en mí, que entre la cena de hadas del otro día y esto ¡en cualquier momento cambio de dimensión!
Laboralmente: Por suerte o por desgracia, voy a seguir de baja un tiempo. Había valorado la posibilidad de reincorporarme, pero en vista de la nueva estrategia, no va a ser ni posible ni aconsejable.
El Gran Ejército Aliado: Desde el Zar de Rusia hasta mi queridísimo batallón en Ecuador, mi soldado vigía en Agentina, las fuerzas de apoyo en Londres y Nueva York, las conexiones hispano-belgas, hispano-holandesas, hispano-brasileñas, hispano-italianas, hispano-suecas, mi Capitana del flanco oriental y el Comandante del flanco occidental, mis incansables exploradores y exploradoras que se reportan desde cualquier parte del mundo, y por supuesto el gran ejército en España: el Cuerpo Especial de Hadas, Reinas y Divinas y los Escuadrones de tierra, mar y aire; todos valientes y algunos de ellos, además, orgullosos de ser españoles. Nunca entenderé por qué hice esto de mandar los partes de guerra a un grupo de amigos tan extenso, pero estoy encantada de haberlo hecho. Sois alimento para mi alma y fuerza para la guerra.
Los Príncipes: Están estupendamente, creciendo y preparándose para ser Reyes, y no es percepción mía, sino de todos los que de un modo u otro tratáis con ellos.
Y por último, la sección de peticiones y misiones pendientes de adjudicar (pediré con mucho cuidado, que la última vez que hice algo parecido...¡se organizó una Cena de Hadas impresionante!):
- No os molestéis si no contesto a todos los correos o llamadas. Me encantaría poder hacerlo, pero Movistar ha decidido no darme cobertura dentro de casa y además ¡duermo mucho y no me da tiempo!
- Quiero evitar en lo posible hablar una y otra vez de los tratamientos, las estrategias y demás. Espero que este parte esté bastante informado y claro. No obstante, entiendo que los que sois médicos queráis más detalles. Os los daré con gusto si os apetece.
- La semana que viene necesito que alguna integrante del Cuerpo de Hadas de Boadilla me recoja a los Príncipes por la tarde en el cole y me los deje en palacio, que estará el servicio para recibirlos.
- Más adelante, si la radio me cansara mucho, igual necesito que alguno de vosotros se lleve a los enanos durante el fin de semana. Informaré en el momento oportuno.
- Las sesiones de quimio de los jueves por la mañana van a ser eternas. Agradeceré voluntarios o voluntarias que se ofrezcan a hacerme compañía algún rato.
- Nui, por fa, consígueme el listado de precios de LAN, me estoy quedando sin vino en casa.
- Cuñadito, esa visita guiada a la fábrica de Mahou...igual tenemos que aplazarla. Lo mismo que la visita al Prado que me prometiste, Chumilla.
- Julia, no me mates si el viernes no aparezco por la fiesta. Nada me gustaría más que estar con vosotros ese día, pero ya sabéis, al tran-tran.
- Begoña, mañana te paso el pedido de las cremas y las droooooogas.
A cambio, ¿qué os puedo ofrecer? Ahora poquito tiempo y menos aún cosas materiales.
¡Me tenéis a mí!
Aunque no sea muy propio de una Reina en el frente a su Ejército Aliado, os mando un beso muy, muy fuerte.
Irene
lunes, 7 de mayo de 2012
Emulando a Auster
Acabo de terminar de leer el Diario de invierno de Paul Auster. Es el primer libro que consigo acabar en meses. En mi mesilla de noche se amontonan exactamente treinta publicaciones. Poesía, novela, psicología, ensayo. Algunas de ellas las leí hace tiempo y me gusta tenerlas cerca, por lo que me resisto a subirlas a la biblioteca de la buhardilla. Son libros a los que vuelvo de vez en cuando para releer algunos pasajes al azar. Pero la mayoría de los que se acumulan son ejemplares que he comprado bien por impulso bien porque me los ha recomendado alguien y que una vez empezados no consiguen engancharme, porque simplemente no sintonizan con mi estado de ánimo o porque, seamos sinceros, no me gusta cómo están escritos.
Tuve una época hace un año en que leía bastante a Jorge Bucay. Desde el camino de la autodependencia hasta el camino de la espiritualidad, su estilo divertido y a la vez claro, me ayudó a entender mejor mi propio camino en esta vida. Bucay me descubrió a su vez a Osho, y esa es la razón por la que reposan unos junto a otros diversos libros de filosofía oriental como El libro tibetano de la vida y la muerte y El vagabundo de Gibran Khalil Gibran. Por contraponer un poco de ciencia de divulgación a tanta filosofía, apoyados junto a la pared, descansan el inmenso volumen de El viaje a las emociones de Eduardo Punset y El cerebro masculino, escrito por una neuróloga americana. También hay dos o tres libros en francés, para no perder la práctica con el idioma, y varios de poesía española contemporánea: Luis Alberto de Cuenca, García Montero, Gil de Biedma, Antonio de Villena.
Hace un año o algo más se marcó el comienzo de una nueva época en mi vida. El encuentro inesperado con mi espiritualidad. Dicen que todo está dentro de uno mismo y yo siempre he tenido un mundo interior muy rico, sin embargo, tuvo que ser una experiencia que en mi percepción fue externa, la que hiciera que ese mundo interior sufriera un vuelco para avanzar un paso más. No era algo que yo anduviera buscando y sin embargo, en aquella madrugada de febrero, en la que mi tristeza no podía ser mayor, se abrió la puerta de mi espíritu, sentí que me iluminaba, que me desaparecían todos los apegos y que me invadía la paz y la alegría.
Pero no es de esto sobre lo que quería escribir hoy, sino de libros, de historias que te marcan, de palabras encadenadas con tal maestría que te hacen olvidar quién eres.
Recuerdo el día que compré aquel ejemplar de El vagabundo. Tendría catorce años y estábamos en medio de uno de aquellos veranos eternos de cuando éramos estudiantes. Tres meses de inactividad intelectual que acababan haciéndoseme muy largos. Devoraba los libros que había en mi habitación, los del bibliobús y empezaba a hacer incursiones en la biblioteca de mi hermano. Pero aquella tarde de verano, no recuerdo si sola o acompañada, andaba dando vueltas por el Jumbo. Este era uno de los primeros hipermercados que se habían abierto en Madrid. Aquello era un nuevo concepto de tienda: una gran superficie, con aparcamiento subterráneo, línea de treinta cajas y carros enormes con asiento de bebés para que los fueras llenando con todos los productos que encontrabas en las interminables hileras de pasillos, incluidas aquellas cajas con doce litros de leche en Tetra-brick. Pero la novedad era que en la misma tienda se integraban alimentación envasada, productos frescos, droguería, artículos de decoración, ropa y calzado, juguetes…y libros. Así que seguramente mientras mi madre se perdía por aquellos largos pasillos en los que había tal cantidad de marcas de galletas
que su elección se hacía un reto, yo me quedaba zascandileando por la sección de libros. No solían ser ediciones cuidadas, sino de bolsillo. Ni siquiera los tenían expuestos en estanterías. Recuerdo aquellas mesas-cajón en las que se mezclaban, todos a cinco o diez duros, El lazarillo de Tormes, con los Cuentos de los hermanos Grimm, con un libro de recetas de cocina. Allí fue donde nos encontramos. Me llamó la atención el título: El vagabundo, seguramente porque me identificaba con él, ya que siempre me he sentido un poco vagabunda en esta vida. Después me hizo gracia el nombre del autor, porque era capicúa. Tal era mi indolencia que me dejaba llevar por la sonoridad de los nombres y cosas así. La portada en tapas blandas tenía una ilustración, nunca supe qué representaba, en colores amarillo, rojo y azul. Espantosa. Lo abrí y entre aquellas páginas de papel de baja calidad, medio anaranjado, en unas letras de imprenta de esas que son medio borrosas, leí uno de los primeros cuentos, y decidí comprarlo.
Siempre he sido así de impulsiva a la hora de comprar libros. Igual voy con una idea, pero ojeando por la librería, un título, un nombre o una reseña llaman mi atención y no dudo en llevármelo. Muchas veces me he equivocado, pero otras, como con El vagabundo, he descubierto pequeñas joyas. Por un impulso también descubrí a Juan Bonilla o más recientemente a Eudora Welty.
La mayoría de mis libros se quedaron en la casa donde vivía antes de divorciarme y cuando la vendimos, encontraron acomodo en la biblioteca del nuevo salón de mi ex. Algunos de esos libros (pocos) no me gustaron, o los dejé a medias, y otros que adoré, sin embargo no volvería a leerlos. Pero a pesar de ello, no puedo evitar una punzada de rabia cada vez que voy allí y los veo convertidos en objeto de decoración. Porque para mí son páginas y páginas de palabra tras palabra, historias que alguien inventó y que llenaron horas y horas de mi vida, sumergida en otras vidas. Así que son una parte de mí que se ha quedado ahí, en una casa desconocida de alguien que cada vez me resulta más ajeno.
Es cierto que nunca me ha negado que me lleve lo que quiera, y también es cierto que alguna vez, a hurtadillas, mientras esperaba a que los niños bajasen a verme, me he guardado en el bolso algún libro que de repente he descubierto y que me decía ¡llévame contigo!
La conclusión es que en esta casa tengo pocos libros, pero casi todos me gustan, porque me voy trayendo poco a poco “los imprescindibes”. Así, y quitando a muchos clásicos, que se los dejo a los niños en casa de su padre, están conmigo Platón y sus Diálogos, Neruda, Machado y García Montero, Amélie Nothomb y Lucía Etxebarría, Rilke, Kafka, Pérez-Reverte, Cela y Vasco Pratolini, Saramago, Pamuk, Antonio Tabucchi y por supuesto mi adorado Auster.
A todos ellos los admiro. Al que no es por sus historias inolvidables, será por la sonoridad de sus palabras o por el ritmo de sus versos o por la credibilidad de sus personajes. Sinceramente, me gustaría escribir la mitad de la mitad de bien que cualquiera de ellos.
“En cierto momento, algo empezó a abrirse en tu interior, te encontraste cayendo por la fisura entre el mundo y la palabra, el abismo que separa la existencia humana de nuestra capacidad para entender o expresar la verdad de la vida”. “El acto de escribir empieza en el cuerpo, es música corporal, y aunque las palabras tienen significado, pueden a veces tener significado, es en la música de las palabras donde arrancan los significados” (Auster. Diario de invierno 2012)
A él las palabras dice que le vienen andando. A mí conduciendo. Cuando voy sola en el coche, sin música, silencio total para oír las palabras que van apareciendo en mi cabeza. A menudo diálogos imaginados con personas que conozco, pero que en realidad no son ellas, sino quienes yo quiero que sean, diciendo las palabras que yo quiero oír. Imagino situaciones imposibles: a veces un intercambio romántico con alguien que en absoluto lo es, o una discusión con mi madre en la que le digo cosas que jamás me atrevería a decirle, o modifico y mejoro conversaciones reales, completándolas con frases más sonoras, más acabadas, más literarias.
El viaje diario entre Boadilla y el centro de Madrid es uno de esos momentos. A las nueve de la mañana, cuando voy a trabajar, suele haber mucho tráfico y el trayecto puede durar una hora. A veces pongo la radio, por saber si ha pasado algo grave en el mundo, pero a esa hora los noticieros son muy rápidos y empiezan las tertulias políticas que, no sólo me aburren soberanamente, sino que puedes estar sin oírlas un mes y cuando vuelves a escucharlas, parece que hubieras retomado la última, porque siempre hablan los mismos y de lo mismo: la crisis, el paro, la situación económica, la corrupción política. Entonces desconecto todo sonido para empezar a escucharme a mí misma. Y supongo que entro en ese abismo que menciona Auster en el que en un lado está mi existencia humana, la real, la Irene que conduce un coche, que va a trabajar, que tiene dos hijos y un cáncer, y en otro mi capacidad para entender o expresar la verdad de la vida, lo que escribo, lo que imagino, lo que interpreto y luego se transforma en palabras mejor o peor encadenadas, con más o menos música y por tanto, con mayor o menor significado.
El trayecto de vuelta suelo hacerlo a primera hora de la tarde. Tantas veces he hecho ese recorrido en los últimos trece años que el coche se sabe solo el camino y ahora que lo pienso, no me extraña que nunca sepa indicar a los amigos que vienen a casa el número de la salida de la M40 que tienen que coger. Creo que nunca me he fijado en ese detalle porque siempre voy pensando en mis historias.
Leer, imaginar, escribir; escribir, leer, imaginar; imaginar, leer, escribir. Toda combinación es posible, como posible es aún mi sueño adolescente de ser escritora.
Irene
7 de mayo de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
Que estoy bien...
Querido Ejército Aliado:
¡Cumplís vuestra misión a la perfección! Mil gracias por todos los mensajes que me habéis enviado. Me gustaría responderos a todos individualmente, pero no sé si me dará tiempo.
No quería preocuparos en exceso. Estoy bien, de verdad. Si hay algo que considero una prueba difícil en todo este proceso, es la de aprender a ser paciente...y voy consiguiéndolo poco a poco. La otra prueba es la de aprender a disfrutar del momento, pero en eso, chicos... ¡he hecho un máster!
Aunque todos habéis dado vuestra opinión sobre si es bueno o no que me operen, prefiero no valorarlo hasta que me lo explique bien el General. Ha estado un poco hermético las últimas veces y creo que, siendo un hombre prudente, prefiere no liarme y contarme las cosas cuando tenga toda la información de las pruebas y la estrategia claramente definida.
¡Lo del cuento va viento en popa! Ya he dado mi OK a las versiones en castellano y en inglés...los príncipes Sergio y Javier, en la versión inglesa pasan a ser ¡Princes Simon and James! Y ya no os cuento más para no quitarle el efecto sorpresa. Saldrá enseguida a imprenta y ahora toca esperar un mes o mes y medio. Os mando una foto de mi nueva compañera.
Muchos besos,
Irene
jueves, 26 de abril de 2012
Redefinición de la estrategia, otra vez
Querido Ejército Aliado:
Al General se lo estoy poniendo complicado. De momento no me van a operar. A la vista de los resultados de la última prueba, han decidido que me van a hacer una nueva biopsia del pecho para analizarlo todo y ver qué otros tratamientos me pueden aplicar. El General ha dicho que hay aún bastantes opciones y por lo que he sonsacado a las enfermeras, podría ser que el nuevo ataque no sea a base que quimioterapia sino de hormonas.
En fin, que a seguir esperando. De momento hoy no me han puesto nada, hasta que se redefina la estrategia.
Físicamente me encuentro bien, aunque moralmente empiezo a estar cansada. Esto se está haciendo eterno.
Otra cosita. Al final se va a mantener el título original del cuento. ¡Bien!
Un beso a todos,
Irene
domingo, 22 de abril de 2012
El lado bueno
Mamá es que ya está bien, tú siempre andas buscando el lado bueno de las cosas. Te estoy diciendo que me han castigado con deberes extra y me dices que así llevaré mejor preparado el examen...pero no...me han castigado! Es algo malo!
Sergio, abril de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
Queridos amigos:
Hace tiempo que no os cuento nada. Por aquí os envío parte de los diarios que escribo más o menos cada día. Supongo que dentro de un tiempo, cuando los relea, me recordarán cómo está siendo toda esta etapa y me sorprenderé con detalles que luego se olvidan.
Hace días estuve releyendo los diarios de hace un año y es impresionante revivir experiencias y emociones ya olvidadas, comprobar cómo hay situaciones que se repiten de forma recurrente, poder reírse con el paso del tiempo de lo que entonces era puro drama, incluso comprobar a toro pasado reflexiones y propósitos que más tarde se han cumplido. Es una oportunidad para sacar lecciones del pasado y para rescatar ya de paso relatos como el que os envío hoy. Lo escribí hace casi tres años pensando en mi familia, especialmente en mi padre. Es bastante íntimo, pero como madre, no dejo de preguntarme si lo hago bien con mis hijos y cuáles serán sus recuerdos míos cuando sean adultos. Imagino que os lo preguntaréis todos, por eso he querido compartirlo.
Un beso fuerte
Irene
16 de abril 2012
Un día normal en el hospital
Esta mañana estuve en el hospital. La rutina de siempre: análisis, defensas bien, consulta con el oncólogo y tratamiento.
Ya sabía yo que el General, a pesar de lo contento que estaba el último día con la respuesta al tratamiento, no estaba conforme con cómo me veía el pecho. Esta mañana me ha dicho que quiere que me hagan una resonancia magnética para ver qué está pasando por ahí dentro y poder evaluar si me operan ya. Redefinición de la estrategia nuevamente. No tengo capacidad para valorar si es mejor o peor una cosa u otra. Simplemente me resigno a aceptar el mejor criterio de su equipo, que para eso ya me tomé el esfuerzo de ver a varios médicos en su momento y elegirlos a ellos. Ahora sólo me queda esperar que cada etapa vaya llegando cuando toque.
El estudio genético dio negativo. Es decir que no tengo alterados los mismos cromosomas que mis primas. Es una buena noticia en el sentido de que sólo tendrán que actuar donde haya tumor, pero abre nuevas incógnitas sobre el origen de este cáncer. Como dice el General, todos los cánceres tienen origen en una alteración genética, sólo que aún no se ha estudiado al completo el genoma humano ni se saben todas las causas que producen esas alteraciones. Algunas parece que son claramente de tipo hereditario, pero otras no se sabe aún.
18 de abril de 2012
Los días perros
Ayer me hicieron la resonancia magnética. En principio hasta el día 26 no vuelvo a ver al médico, aunque no descarto que hayan examinado ya hoy mi caso en el comité de mama (se reúnen todos los miércoles).
Estos días estoy con los efectos de la quimio del lunes, que igual resulta que es mi último día, quién sabe. No son muy fuertes pero me dejan el cuerpo con una sensación rara, como de mareíllo permanente y falta de energías. Como ya sé que es algo temporal de un par de días, me lo he tomado con tranquilidad: paso mucho tiempo tumbada, durmiendo o leyendo o escribiendo, como lo justo y por obligación y bebo mucho líquido. Espero estar recuperada para el fin de semana.
Mi nuevo look
Ya me ha crecido el pelo lo suficiente como para ir sin peluca. Cortito aún, no tan grueso como lo tenía antes y súper canoso. Las primeras experiencias con el tinte fueron un desastre porque se me quedó el pelo de color naranja zanahoria, pero ya parece que la peluquera ha conseguido un tono castaño oscuro más discreto. Total que ahora tengo un “look” más a añadir a los que me proporcionan las pelucas. Creo que las seguiré usando no obstante, sobre todo estos días que parece que el frío no se quiere ir.
La gente que me ha visto dice que le gusta cómo me queda. No sé, me quieren mucho, pero tampoco tienen por qué mentirme. A mí me parece que tengo que aprender a peinarme bien y que el pelo corto requiere un poco más de maquillaje para que favorezca, así que aquí estoy, ¡con el maletín de la señorita Pepis haciendo experimentos!
El cuento
Va con algo de retraso sobre el calendario previsto inicialmente. Ahora se espera que saldrá para antes de verano, pero no para el uno de mayo como anunciaron en la página de la editorial al principio. El problema ha sido que le hemos tenido que cambiar el título por razones comerciales. Al final, de entre una lista de diez o doce alternativas, hemos elegido “Cuando Mamá se puso la corona”. Personalmente me gustaba más el primero, pero bueno.
Por mi parte también he decidido que donaré mis ingresos por derechos de autor a un programa de ayuda a mujeres con cáncer que se llama “Ponte guapa…te sentirás mejor”. No será un importe muy alto (salvo que se vendan miles y miles de ejemplares, claro) pero en este caso es más importante la posibilidad de difusión del cuento gracias a la fundación que ejecuta el proyecto.
Sigo teniendo mucha ilusión en que este cuento vea la luz y en que tenga una buena acogida.
19 de abril de 2012
Hoy ya me he levantado mucho mejor. Vuelvo a sentir mi cuerpo como el mío de siempre. He desayunado con ganas, estoy de buen humor, no me siento tan cansada. Sigue haciendo mal tiempo, me quedaré un día más sin salir de casa.
Mañana puede ser un gran día con la cena que han organizado mis amigas. ¡Seremos unas cuantas! Echaré mucho de menos a alguna.
Han pasado por casa a hacerme una visita Isabel, Ana e Inés. ¡Cómo se lo agradezco! Siempre con buen humor y anécdotas divertidas.
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Bienvenido - Deseada - Inoportuna - Inesperada
Hay una niña de ocho años que tiene otros tres hermanos, un padre y una madre. Vive en un entorno feliz. Su madre es ama de casa y se ocupa de los niños, de las comidas, de llevarlos y traerlos del colegio, de los uniformes, de la administración de todo lo doméstico. Su padre ocupa un puesto de responsabilidad en un gran banco y a menudo trae trabajo a casa. Aún así, siempre tiene tiempo para jugar con sus hijos y para un elogio para su mujer. La niña es la tercera de los hermanos. Es un puesto incómodo ser la mediana. Con su hermana menor se lleva menos de dos años, por lo que ha disfrutado poco del privilegio de ser la pequeña de la casa. Sus dos hermanos mayores le llevan más de cinco años y la dejan en una situación de volver a ser la mayor...de las pequeñas.
Como una broma de mal gusto que sólo entienden ellos, sus padres les han puesto apodos: bienvenido - deseada - inoportuna - inesperada
Maldita la gracia que te llamen inoportuna. Para colmo de males, a menudo bromean con ella diciéndole que en realidad era un perrito que se encontraron por la calle haciendo pis en una farola.
Sus padres nunca han leído libros de psicología ni de pedagogía. En los años setenta eso no se llevaba, y cualquiera que leyese esto hoy, pensaría lo equivocados que estuvieron en su educación.
Sin embargo el lector no sabe que su padre tenía una capacidad única para hacerles sentir a cada uno de ellos especial. Jamás dudó en decirle, a veces a solas y otras delante de todos sus hermanos que ella era su hija favorita. A los demás les diría otras cosas, pero de eso ella no se acuerda.
Han pasado muchos años, la niña ahora es una mujer adulta y madre de dos hijos. Su padre murió hace casi treinta años cuando ella era aún pequeña, pero entre los recuerdos más íntimos y más antiguos de esta niña-mujer siempre está el abrazo de su padre, ella sentada en sus rodillas, mientras le dice "Tú eres mi favo".
Irene, 15 de agosto de 2009
Hace tiempo que no os cuento nada. Por aquí os envío parte de los diarios que escribo más o menos cada día. Supongo que dentro de un tiempo, cuando los relea, me recordarán cómo está siendo toda esta etapa y me sorprenderé con detalles que luego se olvidan.
Hace días estuve releyendo los diarios de hace un año y es impresionante revivir experiencias y emociones ya olvidadas, comprobar cómo hay situaciones que se repiten de forma recurrente, poder reírse con el paso del tiempo de lo que entonces era puro drama, incluso comprobar a toro pasado reflexiones y propósitos que más tarde se han cumplido. Es una oportunidad para sacar lecciones del pasado y para rescatar ya de paso relatos como el que os envío hoy. Lo escribí hace casi tres años pensando en mi familia, especialmente en mi padre. Es bastante íntimo, pero como madre, no dejo de preguntarme si lo hago bien con mis hijos y cuáles serán sus recuerdos míos cuando sean adultos. Imagino que os lo preguntaréis todos, por eso he querido compartirlo.
Un beso fuerte
Irene
16 de abril 2012
Un día normal en el hospital
Esta mañana estuve en el hospital. La rutina de siempre: análisis, defensas bien, consulta con el oncólogo y tratamiento.
Ya sabía yo que el General, a pesar de lo contento que estaba el último día con la respuesta al tratamiento, no estaba conforme con cómo me veía el pecho. Esta mañana me ha dicho que quiere que me hagan una resonancia magnética para ver qué está pasando por ahí dentro y poder evaluar si me operan ya. Redefinición de la estrategia nuevamente. No tengo capacidad para valorar si es mejor o peor una cosa u otra. Simplemente me resigno a aceptar el mejor criterio de su equipo, que para eso ya me tomé el esfuerzo de ver a varios médicos en su momento y elegirlos a ellos. Ahora sólo me queda esperar que cada etapa vaya llegando cuando toque.
El estudio genético dio negativo. Es decir que no tengo alterados los mismos cromosomas que mis primas. Es una buena noticia en el sentido de que sólo tendrán que actuar donde haya tumor, pero abre nuevas incógnitas sobre el origen de este cáncer. Como dice el General, todos los cánceres tienen origen en una alteración genética, sólo que aún no se ha estudiado al completo el genoma humano ni se saben todas las causas que producen esas alteraciones. Algunas parece que son claramente de tipo hereditario, pero otras no se sabe aún.
18 de abril de 2012
Los días perros
Ayer me hicieron la resonancia magnética. En principio hasta el día 26 no vuelvo a ver al médico, aunque no descarto que hayan examinado ya hoy mi caso en el comité de mama (se reúnen todos los miércoles).
Estos días estoy con los efectos de la quimio del lunes, que igual resulta que es mi último día, quién sabe. No son muy fuertes pero me dejan el cuerpo con una sensación rara, como de mareíllo permanente y falta de energías. Como ya sé que es algo temporal de un par de días, me lo he tomado con tranquilidad: paso mucho tiempo tumbada, durmiendo o leyendo o escribiendo, como lo justo y por obligación y bebo mucho líquido. Espero estar recuperada para el fin de semana.
Mi nuevo look
Ya me ha crecido el pelo lo suficiente como para ir sin peluca. Cortito aún, no tan grueso como lo tenía antes y súper canoso. Las primeras experiencias con el tinte fueron un desastre porque se me quedó el pelo de color naranja zanahoria, pero ya parece que la peluquera ha conseguido un tono castaño oscuro más discreto. Total que ahora tengo un “look” más a añadir a los que me proporcionan las pelucas. Creo que las seguiré usando no obstante, sobre todo estos días que parece que el frío no se quiere ir.
La gente que me ha visto dice que le gusta cómo me queda. No sé, me quieren mucho, pero tampoco tienen por qué mentirme. A mí me parece que tengo que aprender a peinarme bien y que el pelo corto requiere un poco más de maquillaje para que favorezca, así que aquí estoy, ¡con el maletín de la señorita Pepis haciendo experimentos!
El cuento
Va con algo de retraso sobre el calendario previsto inicialmente. Ahora se espera que saldrá para antes de verano, pero no para el uno de mayo como anunciaron en la página de la editorial al principio. El problema ha sido que le hemos tenido que cambiar el título por razones comerciales. Al final, de entre una lista de diez o doce alternativas, hemos elegido “Cuando Mamá se puso la corona”. Personalmente me gustaba más el primero, pero bueno.
Por mi parte también he decidido que donaré mis ingresos por derechos de autor a un programa de ayuda a mujeres con cáncer que se llama “Ponte guapa…te sentirás mejor”. No será un importe muy alto (salvo que se vendan miles y miles de ejemplares, claro) pero en este caso es más importante la posibilidad de difusión del cuento gracias a la fundación que ejecuta el proyecto.
Sigo teniendo mucha ilusión en que este cuento vea la luz y en que tenga una buena acogida.
19 de abril de 2012
Hoy ya me he levantado mucho mejor. Vuelvo a sentir mi cuerpo como el mío de siempre. He desayunado con ganas, estoy de buen humor, no me siento tan cansada. Sigue haciendo mal tiempo, me quedaré un día más sin salir de casa.
Mañana puede ser un gran día con la cena que han organizado mis amigas. ¡Seremos unas cuantas! Echaré mucho de menos a alguna.
Han pasado por casa a hacerme una visita Isabel, Ana e Inés. ¡Cómo se lo agradezco! Siempre con buen humor y anécdotas divertidas.
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Bienvenido - Deseada - Inoportuna - Inesperada
Hay una niña de ocho años que tiene otros tres hermanos, un padre y una madre. Vive en un entorno feliz. Su madre es ama de casa y se ocupa de los niños, de las comidas, de llevarlos y traerlos del colegio, de los uniformes, de la administración de todo lo doméstico. Su padre ocupa un puesto de responsabilidad en un gran banco y a menudo trae trabajo a casa. Aún así, siempre tiene tiempo para jugar con sus hijos y para un elogio para su mujer. La niña es la tercera de los hermanos. Es un puesto incómodo ser la mediana. Con su hermana menor se lleva menos de dos años, por lo que ha disfrutado poco del privilegio de ser la pequeña de la casa. Sus dos hermanos mayores le llevan más de cinco años y la dejan en una situación de volver a ser la mayor...de las pequeñas.
Como una broma de mal gusto que sólo entienden ellos, sus padres les han puesto apodos: bienvenido - deseada - inoportuna - inesperada
Maldita la gracia que te llamen inoportuna. Para colmo de males, a menudo bromean con ella diciéndole que en realidad era un perrito que se encontraron por la calle haciendo pis en una farola.
Sus padres nunca han leído libros de psicología ni de pedagogía. En los años setenta eso no se llevaba, y cualquiera que leyese esto hoy, pensaría lo equivocados que estuvieron en su educación.
Sin embargo el lector no sabe que su padre tenía una capacidad única para hacerles sentir a cada uno de ellos especial. Jamás dudó en decirle, a veces a solas y otras delante de todos sus hermanos que ella era su hija favorita. A los demás les diría otras cosas, pero de eso ella no se acuerda.
Han pasado muchos años, la niña ahora es una mujer adulta y madre de dos hijos. Su padre murió hace casi treinta años cuando ella era aún pequeña, pero entre los recuerdos más íntimos y más antiguos de esta niña-mujer siempre está el abrazo de su padre, ella sentada en sus rodillas, mientras le dice "Tú eres mi favo".
Irene, 15 de agosto de 2009
miércoles, 18 de abril de 2012
Las mujeres de mi vida
Queridas mías:
El otro día estaba pensando en la importancia que siempre han tenido las mujeres en mi vida: mi madre, mis hermanas y mis amigas. Alguna vez nos he visualizado como las leonas de una manada - siempre dispuestas a ser solidarias con las otras - y en estos momentos en los que tanto me estáis apoyando, nos veo más que nunca así.
El caso es que me puse a escribir y me salió este pequeño lío que os envío más abajo. Habéis ido apareciendo poco a poco. Y el resultado es que se fue tejiendo una red que no se queda en este relato sino que es real, porque todas estáis presentes en mi vida, y eso es lo mejor de todo. Seguramente me haya olvidado de alguna o puede que desvele algún dato que viole de LOPD, pero no me pareció oportuno corregirlo por tratar de ser políticamente correcta.
En fin, espero que os divirtáis leyéndolo y si alguna se anima a hacer un gráfico ¡es para ponerla un monumento!
Sería muy bonito juntarnos todas un día.
Un beso muy fuerte
Irene
Las mujeres de mi vida
Mercedes es ella, mi madre. Cristina es mi alter ego y como tal conoce a todas mis amigas. Sol, Isabel y Marisa son mis amigas de la infancia. Susana y Laura son mis hermanas. María Jesús, Estela y Sol son mis cuñadas, pero las considero también mis hermanas.
Laura es mi amiga. Un día quedé a tomar algo con ella y su amiga Elena, se apuntó Cristina con su amiga Carolina. Hoy Carol es mi amiga. Laura estuvo de vacaciones con Cris y conmigo en Cádiz. Allí estaban también Susana y Paz, su cuñada. En Semana Santa, Cristina se va a Ferrol a ver a Paz. Tal vez yo me apunte.
Fiona es compañera de trabajo de mi hermana Laura. Cris y yo la conocimos en su fiesta de cumpleaños. Ahora es mi amiga y por diversas razones está también en contacto con Adriana, Cris y Belén.
Adriana era compañera mía de trabajo, igual que Alicia, Beatriz y María. Las cuatro son algo más que compañeras. Un día Adri y Beatriz conocieron casualmente a Belén.
Con Alicia tengo proyectos creativos en marcha, con ella y con su amiga Vanessa, en los que participa igualmente Bea.
A Belén la conocí hace muchos años, igual que a Ángeles y a Fuen, eran amigas de mi ex. Fuen le pasó mi cuento a Ana, que decidió editarlo y pasárselo a Momo para que lo ilustrase. Ambas hoy son mis hadas.
Con Belén y Ángeles quedo a comer regularmente. Con Ángeles además comparto vacaciones de esquí.
Ángeles me presentó hace unos años a Val en un viaje. Ayer compartí comida y confidencias con ella como si nos hubiésemos conocido en el instituto. Seguramente la semana que viene quedemos de nuevo, esta vez también con Ana, por asuntos del cuento. Estoy segura de que cuando se conozcan van a conectar inmediatamente.
La madre del mejor amigo de mi hijo mayor también se llama Ana. A veces la llamamos Anita. Con ella es de las pocas personas con las que he llorado abiertamente. Ana me presentó un día a Isabel, una mujer apasionante con quien compartí almuerzo y sobremesa el sábado pasado. Una tarde llena de conversación amena e íntima, sorprendente en dos desconocidas.
Mi amiga Sol vive en Valencia. Un día vino a Madrid y salimos con Laura y con Cris. Este fin de semana nos veremos en Alicante y seguramente vayamos a ver a mi cuñada Sol, que vive allí.
Plucha (en realidad se llama Belén, pero me encanta llamarla así) y Cristina (que no es Cris) eran compañeras de clase en Empresariales, igual que Cris y Tochi. Cuando acabamos la carrera, Plucha, Tochi y yo empezamos a trabajar juntas en Arthur Andersen. Allí conocimos a Marta y a Juana.
Aquel trabajo nos duró poco, pero seguimos siendo amigas, nuestros hijos son amigos y vamos de vez en cuando de viaje juntas.
Cris y Tochi montaron juntas una empresa, pero acabaron peleadas cuando se metió un tercer socio por el medio. A mí me dejaron también en el medio.
Marta y Sol se hicieron medio amigas a causa de nuestra enfermedad común. Con Marta comparto médico, igual que con Fiona.
A Irene la conocí a través de Belén, porque las tres estudiamos juntas Derecho. A Chaty la conocí en Ecuador. Un día las presenté en mi casa y alguna vez hemos vuelto a coincidir juntas en conciertos, igual que con Cris.
Inés, Patricia, Begoña, Olga, Estrella, Mónica, Rocío son mis amigas del cole de los peques. Begoña tiene una farmacia y es nuestra suministradora oficial. Inés además es muy amiga de Anita, cuyo exmarido, y es el único hombre que será mencionado aquí por su nombre propio, es Eduardo, ¡mi ginecólogo!
Irene, 13 de marzo de 2012
El otro día estaba pensando en la importancia que siempre han tenido las mujeres en mi vida: mi madre, mis hermanas y mis amigas. Alguna vez nos he visualizado como las leonas de una manada - siempre dispuestas a ser solidarias con las otras - y en estos momentos en los que tanto me estáis apoyando, nos veo más que nunca así.
El caso es que me puse a escribir y me salió este pequeño lío que os envío más abajo. Habéis ido apareciendo poco a poco. Y el resultado es que se fue tejiendo una red que no se queda en este relato sino que es real, porque todas estáis presentes en mi vida, y eso es lo mejor de todo. Seguramente me haya olvidado de alguna o puede que desvele algún dato que viole de LOPD, pero no me pareció oportuno corregirlo por tratar de ser políticamente correcta.
En fin, espero que os divirtáis leyéndolo y si alguna se anima a hacer un gráfico ¡es para ponerla un monumento!
Sería muy bonito juntarnos todas un día.
Un beso muy fuerte
Irene
Las mujeres de mi vida
Mercedes es ella, mi madre. Cristina es mi alter ego y como tal conoce a todas mis amigas. Sol, Isabel y Marisa son mis amigas de la infancia. Susana y Laura son mis hermanas. María Jesús, Estela y Sol son mis cuñadas, pero las considero también mis hermanas.
Laura es mi amiga. Un día quedé a tomar algo con ella y su amiga Elena, se apuntó Cristina con su amiga Carolina. Hoy Carol es mi amiga. Laura estuvo de vacaciones con Cris y conmigo en Cádiz. Allí estaban también Susana y Paz, su cuñada. En Semana Santa, Cristina se va a Ferrol a ver a Paz. Tal vez yo me apunte.
Fiona es compañera de trabajo de mi hermana Laura. Cris y yo la conocimos en su fiesta de cumpleaños. Ahora es mi amiga y por diversas razones está también en contacto con Adriana, Cris y Belén.
Adriana era compañera mía de trabajo, igual que Alicia, Beatriz y María. Las cuatro son algo más que compañeras. Un día Adri y Beatriz conocieron casualmente a Belén.
Con Alicia tengo proyectos creativos en marcha, con ella y con su amiga Vanessa, en los que participa igualmente Bea.
A Belén la conocí hace muchos años, igual que a Ángeles y a Fuen, eran amigas de mi ex. Fuen le pasó mi cuento a Ana, que decidió editarlo y pasárselo a Momo para que lo ilustrase. Ambas hoy son mis hadas.
Con Belén y Ángeles quedo a comer regularmente. Con Ángeles además comparto vacaciones de esquí.
Ángeles me presentó hace unos años a Val en un viaje. Ayer compartí comida y confidencias con ella como si nos hubiésemos conocido en el instituto. Seguramente la semana que viene quedemos de nuevo, esta vez también con Ana, por asuntos del cuento. Estoy segura de que cuando se conozcan van a conectar inmediatamente.
La madre del mejor amigo de mi hijo mayor también se llama Ana. A veces la llamamos Anita. Con ella es de las pocas personas con las que he llorado abiertamente. Ana me presentó un día a Isabel, una mujer apasionante con quien compartí almuerzo y sobremesa el sábado pasado. Una tarde llena de conversación amena e íntima, sorprendente en dos desconocidas.
Mi amiga Sol vive en Valencia. Un día vino a Madrid y salimos con Laura y con Cris. Este fin de semana nos veremos en Alicante y seguramente vayamos a ver a mi cuñada Sol, que vive allí.
Plucha (en realidad se llama Belén, pero me encanta llamarla así) y Cristina (que no es Cris) eran compañeras de clase en Empresariales, igual que Cris y Tochi. Cuando acabamos la carrera, Plucha, Tochi y yo empezamos a trabajar juntas en Arthur Andersen. Allí conocimos a Marta y a Juana.
Aquel trabajo nos duró poco, pero seguimos siendo amigas, nuestros hijos son amigos y vamos de vez en cuando de viaje juntas.
Cris y Tochi montaron juntas una empresa, pero acabaron peleadas cuando se metió un tercer socio por el medio. A mí me dejaron también en el medio.
Marta y Sol se hicieron medio amigas a causa de nuestra enfermedad común. Con Marta comparto médico, igual que con Fiona.
A Irene la conocí a través de Belén, porque las tres estudiamos juntas Derecho. A Chaty la conocí en Ecuador. Un día las presenté en mi casa y alguna vez hemos vuelto a coincidir juntas en conciertos, igual que con Cris.
Inés, Patricia, Begoña, Olga, Estrella, Mónica, Rocío son mis amigas del cole de los peques. Begoña tiene una farmacia y es nuestra suministradora oficial. Inés además es muy amiga de Anita, cuyo exmarido, y es el único hombre que será mencionado aquí por su nombre propio, es Eduardo, ¡mi ginecólogo!
Irene, 13 de marzo de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
Respuesta completa al tratamiento
Soldados!
DESCANSEN FILAS!!!!
Os mando un mensaje directo del General: RESPUESTA COMPLETA AL TRATAMIENTO
Eso quiere decir que las miles de medicinas que me estoy tomando están dando un resultado muy bueno.
Aún no estoy curada, pero en la zona de la axila ya casi no queda ningún rebelde!!! En el pecho aún sí, ya sabéis, esa selva impenetrable, refugio de bandidos...
El General me ha transmitido mucha confianza en que vamos a acabar con esto en los próximos meses. Por lo visto es difícil que los radiólogos se mojen tanto como para decir lo de "respuesta completa", así que él estaba muy contento, no sólo por mí sino por él mismo, ya que intuyo que el esquema que me está aplicando ha sido un poco de su invención y es posible que algún colega le haya cuestionado.
La estrategia a partir de ahora: dos semanas de semi descanso sin pasar por el hospital y a partir del 18 de abril continuar con los ciclos cada dos semanas, por tiempo indefinido aún.
Os podéis imaginar la alegría, el alivio, la emoción...TODO
Y ahora...a descansar todo el mundo. ¡Permiso por vacaciones de Semana Santa!
Muchos besos,
Irene
DESCANSEN FILAS!!!!
Os mando un mensaje directo del General: RESPUESTA COMPLETA AL TRATAMIENTO
Eso quiere decir que las miles de medicinas que me estoy tomando están dando un resultado muy bueno.
Aún no estoy curada, pero en la zona de la axila ya casi no queda ningún rebelde!!! En el pecho aún sí, ya sabéis, esa selva impenetrable, refugio de bandidos...
El General me ha transmitido mucha confianza en que vamos a acabar con esto en los próximos meses. Por lo visto es difícil que los radiólogos se mojen tanto como para decir lo de "respuesta completa", así que él estaba muy contento, no sólo por mí sino por él mismo, ya que intuyo que el esquema que me está aplicando ha sido un poco de su invención y es posible que algún colega le haya cuestionado.
La estrategia a partir de ahora: dos semanas de semi descanso sin pasar por el hospital y a partir del 18 de abril continuar con los ciclos cada dos semanas, por tiempo indefinido aún.
Os podéis imaginar la alegría, el alivio, la emoción...TODO
Y ahora...a descansar todo el mundo. ¡Permiso por vacaciones de Semana Santa!
Muchos besos,
Irene
martes, 27 de marzo de 2012
El tiempo y la amistad...curan todas las penas
Queridos
Hoy ya me encuentro mucho mejor. Ayer me hicieron la dichosa prueba y me darán los resultados este jueves (¡¡¡antes de lo previsto!!!). El médico por la tarde me volvió a decir que él ve que voy bien, me dieron la quimio porque sigo con las defensas de fábula...así que estoy ya mucho más relajada.
Y además todos vuestros mensajes de fuerza...
¡Tengo un ejército aliado que vale su peso en oro!
Besos
Irene
Hoy ya me encuentro mucho mejor. Ayer me hicieron la dichosa prueba y me darán los resultados este jueves (¡¡¡antes de lo previsto!!!). El médico por la tarde me volvió a decir que él ve que voy bien, me dieron la quimio porque sigo con las defensas de fábula...así que estoy ya mucho más relajada.
Y además todos vuestros mensajes de fuerza...
¡Tengo un ejército aliado que vale su peso en oro!
Besos
Irene
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